Recientemente he recibido un correo, a través de la Asociación Mujeres y Naturaleza, que pone de manifiesto la importancia de la acción individual a la hora de querer cambiar las cosas. Lo escribo aquí para que reflexionemos un poco sobre esas acciones que realizamos habitualmente y que tienen una serie de repercusiones en las que no pensamos.
“¿Has pensado cuántas bolsas de plástico usas al cabo del día? Si vas de rebajas coges una bolsa en cada tienda que compras algo; si vas al súper te llevas un mínimo de dos bolsas. Son aparentemente gratuitas, pero tienen un coste ecológico en que a lo mejor no habías reparado. Cada español consume al año una media de 238 bolsas de plástico.
¿Cuántas consumes tú?
Una sola bolsa de plástico tarda al menos 150 años en empezar a degradarse, y algunas incluso pueden permanecer estables durante cuatro siglos. En la fabricación de bolsas se usa energía, se gastan productos no renovables y se contamina.
En España, sólo se recicla el 10 por ciento de esas bolsas: todas las bolsas no recicladas van a bosques, ríos y mares. Con sólo un poquito de sensibilidad y un pequeño cambio en tus rutinas cotidianas puedes limpiar el medio ambiente más de lo que hasta ahora ha hecho el protocolo de Kyoto: -Coge una sola bolsa en tu tarde compras: a partir de la segunda tienda, ya puedes decir: “No me dé bolsa, gracias”. -Ve al súper con tu propia
bolsa grande de tela (es incluso más cómodo para transportar). Las bolsas que
te dan no son gratuitas, repercuten directa o indirectamente en el precio. -Si
eres de los que separa la basura para el contenedor amarillo, verde y azul,
piensa que el mejor contenedor es el “contenedor blanco”: el del producto que
no se consume (no se genera, no se recicla). -puedes vivir sin estar rodeado
de bolsas de plástico. Lo han hecho en un pueblo inglés, por la degradación
que el consumo de plástico producía en su entorno, puedes leer un artículo sobre el en la dirección: http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/610/1183240804.html ”