Ya han pasado más de 30 años desde que se comenzó a celebrar el día Mundial del Medio Ambiente. Tiempo este que debería haber servido para concienciar a los habitantes de este planeta de la fragilidad del mismo y de la necesidad de mantener un desarrollo económico sostenible para preservarlo para las futuras generaciones.
Pero no ha sido así, con nuestro modelo de desarrollo comprometemos el futuro de la tierra sin poder satisfacer las necesidades de las generaciones presentes.
La huella ecológica de España es de 4.8 hectáreas, por lo que si todos los habitantes de la Tierra vivieran como los españoles necesitaríamos 2.6 planetas.
Nuestro desarrollo socio-económico, además de ser insostenibles, tampoco es justo para la mayoría de habitantes de la Tierra. Actualmente un 20% de la población mundial (de los países del Norte) consume el 80% de los recursos planetarios. 
Ante esta situación ¿qué hacen nuestros políticos?
El cambio climático, amenaza nuestro modelo de desarrollo. España es una de las zonas que sufrirá con mayor dureza las consecuencias, pero a pesar de ello, es el país europeo que más ha aumentado las emisiones de CO2 en los últimos años, llegando a alcanzar un 34% más de las que se realizaban en 1990, cuando el compromiso de Kyoto era no superarlas en un 15% para el periodo 2008-2012.
El modelo de especulación urbanística, verdadero problema para nuestro país en general y para el levante en particular, contribuye a alejarnos de los compromisos adquiridos, a la vez que encarece la vivienda y dificulta el acceso a estas, tanto a los jóvenes como a las personas con pocos recursos.
Pero la culpa no es solo de nuestros políticos, los ciudadanos somos también responsables ya que cada cuatro años damos un cheque en blanco a nuestros representantes. ¿Utilizamos criterios como los expuestos arriba a la hora de elegir a las personas y a los partidos que van a decidir por nosotros, o preferimos hacer como el avestruz y esconder la cabeza?