El martes por la noche, después de un acto en Bª Peral (Cartagena), Manuel Moya y yo acudimos a una cena a favor de la Enseñanza Pública, organizada por la coalición IU+LV, allí nos reunimos con Federico y Sofía, docentes y candidatos en las listas de la coalición y con medio centenar más de profesionales de la educación, así como con José Antonio Pujante, Esther Herguedas y Pedro Marset.
Cenamos y hablamos en un ambiente verdaderamente agradable, no podía ser de otra manera, pues todos los presentes teníamos la misma preocupación: ¿qué va a pasar con la enseñanza pública si no se produce un verdadero giro en la política de educación de nuestra comunidad?
Todos conocemos casos en los que los Ayuntamientos, han cedido suelo a la iniciativa privada para construir colegios, que pasan a ser concertados y por lo tanto subvencionados por nuestro gobierno regional.
Mientras tanto, apenas se construyen centros públicos y tampoco se invierte lo necesario en los que ya hay, por lo que año tras año aumentan las carencias tanto en recursos, como en personal y formación del profesorado.
La educación es un derecho fundamental, reconocido como tal en la Constitución. Sólo la enseñanza pública puede garantizar el ejercicio de este derecho en condiciones de igualdad y democracia, es la única que puede garantizar la pluralidad, la integración, la mentalidad crítica y compensar las desigualdades sociales.
Además la enseñanza pública debe ser laica y de calidad y para ello necesita recursos, ya está bien de desviar fondos públicos a centros privados. ¡El dinero público para la enseñanza pública!